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ARTÍCULO 15

Las noches de guardia en los hospitales suelen ser largas, tanto para el personal sanitario como para las familias que esperan allí. Esta era una noche como otras tantas…En esta ocasión, una señora se encontraba en la puerta de la habitación donde su hijo de 25 años agonizaba. Cada vez que salía al pasillo, la señora se asomaba. No se si esperaba a alguien en concreto pero me miraba sin atreverse a decir nada. Me dirigí a ella para preguntarle si necesitaba algo. Me contestó que sí mientras me preguntó con mucha tristeza: ¿qué puedo hacer para que mi hijo descanse? Llevo tres años cuidándolo y necesito que lo haga ya. Estoy rota de dolor pero creo que ya es el momento. Le contesté: díselo a él, tal y como me lo estás diciendo, que te salga del alma. Haciendo ésto le estás dando el mayor de los regalos. Necesita esa libertad o permiso para poder irse. Me miró con mucha atención y me dijo que lo haría. Le pregunté que si necesitaba mi compañía pero me contestó que no. Que ella lo que necesitaba era escuchar y me dio las gracias. Aquella puerta se cerró y al rato tocó el timbre. Ya había acabado el sufrimiento.

Carmen Rosa Rivero

Carmen Rosa Rivero

Carmen Rosa es Maestra de Reiki y Auxiliar de Enfermería, con una experiencia de 11 años en el Departamento de Cuidados Paliativos del Hospital Universitario Dr. Negrín.
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